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Lizzy
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Salvia





Qué es la salvia: dónde encontrarla y principios activos



En el Dioscórides renovado, del profesor Pius Font i Quer –obra de referencia para cualquier estudioso de las plantas medicinales– se recoge la elocuente frase, de origen medieval, que traducida del latín expresa: “¿de qué puede llegar a morir un hombre que tiene salvia en su huerto?”, aludiendo a la versatilidad medicinal de esta planta tan fragante, que nos permite tratar todo tipo de dolencias corrientes.

Hay pocas plantas de herbolario a las que se les puedan atribuir tantas virtudes diferentes como a la salvia. Se integra en numerosas formulaciones herbarias para el tratamiento de afecciones muy diversas. Pero, además, la salvia constituye un recurso importante en la cocina, para condimentar guisos o sazonar sopas, en cosmética al ser incorporada en perfumes y jabones y, por supuesto, en jardinería, por la vistosidad de sus ramilletes floridos, por su capacidad de resistencia a las condiciones climáticas más severas, y por su especial fragancia.

El nombre de salvia procede del término latino salus o salve, por salud o por salvar, lo que en cualquier caso alude a su capacidad curativa y reparadora. Era bien conocida en el antiguo Egipto como potenciadora de la fertilidad. En la antigua Grecia, en tiempos del ya aludido médico Dioscórides, las infusiones de salvia se utilizaban para detener hemorragias severas, cicatrizar heridas, para provocar la orina, y también para estimular la menstruación.


Cómo es la salvia y dónde se encuentra


La salvia Salvia officinalis, pertenece, como el tomillo, el romero, o la lavanda, todas ellas también plantas muy aromáticas, a la gran familia de las labiadas. Forma matas leñosas, densas, de hasta medio metro de alto, con las hojas oblongo lanceoladas, de tono grisáceo, sedosas al tacto, y flores azuladas, reunidas en inflorescencias largas y espigadas, distribuidas por pisos o verticilos. Emana una fragancia intensa con sólo tocarla, lo que explica que sea tan valorada en jardinería y también en cosmética, como veremos.

Se conocen unas 500 especies distintas de salvias en todo el mundo, muchas de las cuales se encuentran en ambientes tropicales o subtropicales, como es el caso de la chía Salvia hispanica y de la salvia escarlata Salvia coccinea. En Europa contamos con una docena de especies diferentes. La más conocida es sin duda la salvia que ahora nos ocupa, la salvia medicinal Salvia officinalis, de la que se distinguen diversas subespecies. Se distribuye de forma natural por la cuenca mediterránea, por la mitad este de la península Ibérica y la costa de la Provenza, más el norte de Marruecos, en su subespecie lavandulifolia, y por los Balcanes, sur de Italia, Grecia y costa turca en su subespecie officinalis. En jardinería se emplean diversas variedades dentro de esta segunda subespecie.

La salvia aparece, muchas veces de forma abundante, en collados secos, matorrales abiertos expuestos a una importante insolación, en laderas pedregosas y orlas forestales, sobre suelos calizos, asociada a veces al espliego, al tomillo y al romero.



Principios activos de la salvia


De la salvia se cosechan tanto las hojas, muy fragantes, como los ramilletes floridos, siendo el mejor momento la primavera o principios del estío. Si te decides a hacer tu mismo la cosecha, recuerda cosechar sólo aquel volumen de planta que estés dispuesto a utilizar en un tiempo razonable –uno o dos años–, y ten en cuenta también que es mejor tomar un poco de aquí y allá de diferentes plantas, antes que encarnizarse en un solo ejemplar, hasta dejarlo pelado. Una vez en casa, debes dejar secar los ramilletes en un ambiente seco, exento de humedad y de humos procedentes de la cocina, y alejado de la luz solar, pero bien aireado.

La salvia es muy rica en aceite esencial, lo cual explica su gran potencial como planta aromática. Los principios activos que le confieren su importancia medicinal y curativa son los siguientes:

Aceite esencial, hasta un 2,5%, con sustancias presentes también en otras labiadas como el borneol, el cineol, la tuyona y, sobre todo, el alcanfor, más otros hidrocarburos terpénicos.

Sustancias amargas como la pricosalvina.

Ácidos fosfórico, oxálico y nítrico.

Ácidos fenólicos, como el rosmarínico, cafeico y clorogénico, con efectos antisépticos.

Flavonoides, glicósidos de luteolol, apigenol, y otros alcoholes.

Saponinas.

Taninos, que le confieren un efecto astringente.



Beneficios de la salvia para la salud





La digestión, la falta de energía, los trastornos de la mujer, la piel y la boca, son de manera sucinta los ámbitos en los que esta planta prodigiosa que es la salvia se revela como una solución natural a explorar.

La suma de los principios activos que contiene dotan a la salvia de un amplio espectro de virtudes terapéuticas, que hacen de ella una de las plantas más versátiles y más apreciadas por los herbolarios profesionales, que no dudan en incorporarla en sus remedios. Se muestra como estimulante del apetito, tónica, antiasténica, antiséptica, astringente, antiespasmódica, antiinflamatoria, estrogénica, antisudoral, eupéptica, carminativa, ligeramente hipoglucemiante, regeneradora epidérmica y cicatrizante.


Las principales indicaciones de la salvia son las que te exponemos a continuación:


Posee un efecto tónico y vigorizante importante. Se destina a tal efecto a combatir los estados de debilidad, atonía, astenia y falta de energía.

Completando el supuesto anterior, aporta su capacidad para estimular el apetito y vencer la desgana. Está indicada en caso de inapetencia continuada, anorexia leve, convalecencia de una enfermedad por infección vírica o bacteriana.

Es un buen aliado de la salud de la mujer. Por su efecto antiespasmódico y astringente, contribuye a aliviar los dolores de la menstruación y a normalizar el periodo.

Muestra un efecto estrogénico y antisudoral, que han hecho de ella uno de los mejores recursos herbarios para tratar los diferentes síntomas ingratos de la menopausia, como los sofocos y la sudoración nocturna, pero también la irritabilidad, el dolor lumbar y la migraña.

Como tónico digestivo, alivia los espasmos gastrointestinales y está indicada en caso de gastroenteritis y dispepsias o digestiones lentas y difíciles, así como en indigestiones nerviosas, que cursan con náuseas y vómitos.

Como planta carminativa y desinfectante, la salvia se usado para combatir el mal aliento o halitosis y para eliminar el mal sabor de boca. Para tales casos bastaba con masticar las hojas frescas.

Muestra una moderada acción astringente y antidiarreica, sirve para aliviar diarreas ocasionales, y en tal caso es mejor si la combinas con otras plantas antidiarreicas como la agrimonia y el rosal silvestre.

Por su efecto antiséptico, antiinflamatorio y antiviral, se ha destinado al tratamiento de afecciones del sistema respiratorio, bronquitis leves, resfriados, procesos gripales, amigdalitis y faringitis.

Se le atribuye un cierto efecto hipoglucemiante, para el tratamiento de apoyo de la diabetes mellitus, por cuanto ayuda a aminorar el nivel de azúcar en sangre y orina.

Alivia los dolores articulares, por su efecto antiinflamatorio y se incluye en algunas fórmulas antirreumáticas.

Se la incluye también en formulaciones herbarias para tratar la hipertensión arterial, por su efecto diurético potente.

Favorece la emisión de orina y ayuda a combatir los focos de infección en las vías urinarias. De nuevo, en este caso, cabe asociarla con otras plantas que refuercen su acción, como la brecina, el maíz, o la gayuba.

Por vía externa, la salvia se revela como un gran aliado de la salud bucal. Está indicada en caso de dolor dental, inflamación de las mucosas bucales, inflamación de la lengua o glositis, y para frenar el sangrado de las encías y aliviar otros síntomas de la gingivitis.

Por su efecto astringente, se usa asimismo sobre úlceras, aftas y llagas bucales, que muchas veces resultan muy molestas.

En forma de infusión, pero también de gargarismo, la salvia se muestra muy efectiva para aliviar la irritación de garganta, en faringitis y laringitis, y para tratar la inflamación de las amígdalas o amigdalitis.

Combinada con romero y tomillo, contribuye a fortalecer el cabello, y se aplica en forma de loción para acabar con la caspa en dermatitis seborreicas, y para frenar la caída del cabello y prevenir la alopecia.

La loción de salvia se había utilizado tradicionalmente para disimular las canas, con un éxito muy relativo.

La salvia es también un excelente remedio para la piel, a causa de su poder regenerador a nivel celular y por sus efectos astringentes, cicatrizantes y desinfectantes. Se indica en caso de picaduras de insectos, heridas con o sin sangrado, llagas, urticarias con ronchas e inflamación de la piel, ulceraciones, etcétera.

En usos tradicionales, la salvia se ha hecho servir para blanquear los dientes.

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