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Lizzy
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Centella asiática






La centella asiática o hidrocotile asiática se ha venido utilizando en la India desde hace siglos para combatir la lepra y el estancamiento sanguíneo, pero también contra la disentería y los desórdenes digestivos y respiratorios. Esta planta medicinal, que se revela como un elemento herbario de gran interés para favorecer la salud de nuestra piel, estaba también considerada un vigorizante físico y un estimulante sexual, que aportaba energía y resistencia a quien lo probaba. De hecho, se le atribuía la capacidad de favorecer la fertilidad, un supuesto que no cuenta con respaldo científico.


Cómo es y dónde se encuentra la centella asiática



Centella asiática


La centella asiática Hydrocotile asiatica es una planta modesta, de la familia de las umbelíferas. Desarrolla tallos reptantes o trepadores, que se encaraman a setos o muros, y puede alcanzar el metro y medio de alto. Produce numerosas hojas en forma de abanico (orbicular y peltada) con los márgenes crenados.

Es originaria del subcontinente indio, donde se conoce como Gotu Kola, pero también como Brahma Buti y Brahma-Manduki. Aparece también, suponemos que como subespontánea, en el sur de África, Indonesia, y el sur de los Estados Unidos. Ocupa espacios ribereños, muy húmedos y brumosos, cerca de lagos y de cursos de agua. En Europa se conoce una especie del mismo género, Hydrocotile vulgaris, que aparece en juncales y carrizales junto a marismas y lagunas de litoral. En la península Ibérica es muy rara y localizada.


Principios activos de la centella asiática


De la centella asiática se utilizan con fines medicinales las partes aéreas. Las hojas, si las masticas, compruebas que tienen un sabor muy amargo y picante, que permanecerá en tu paladar durante un buen rato.


Los principios activos que definen su acción terapéutica quedan enumerados a continuación:


Aceite esencial.

Principios amargos como la vellarina.

Ácido tánico.

Alcaloides como la hidrocotilina.

Derivados triterpénicos (brahmósido, centellósido y asiaticósido).

Mucílagos.

Taninos en abundancia (hasta un 25%).

Esteroles vegetales.

Estos componentes confieren a la centella asiática virtudes reepitelizantes –regeneradoras del tejido cutáneo– tónicas, sedantes, dermoprotectoras, antisépticas, antibacterianas, vasodilatadoras a nivel periférico, diuréticas, depurativas, astringentes, antiinflamatorias y cicatrizantes.


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