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Lizzy
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Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)






¿Qué es la hiperactividad?

El TDAH o trastorno por déficit de atención e hiperactividad se caracteriza por dificultades para mantener la atención, exceso de actividad e impulsividad. Por su complejidad, sería más correcto denominarlo sindrome que trastorno, pues engloba esas tres alteraciones.

Aunque el elemento principal de este trastorno es la falta de atención, también se describe como un déficit en la motivación. Esto es porque los niños con TDAH parece que sí son capaces de mantener la atención durante largos periodos de tiempo para ciertas actividades que podrían resultarles interesantes. Suele ir acompañado de otros trastornos, como dificultades en la afectividad, ansiedad, comportamientos antisociales y alteraciones en el desarrollo escolar. Estas alteraciones marcan en muchas ocasiones el pronóstico de la enfermedad, y definen el tratamiento.

El origen del cuadro puede ser adquirido, siendo más frecuentemente hereditario (75%). En este último caso será el resultado de una alteración cerebral entre la dopamina y la noradrenalina. Para su diagnóstico, sobre todo en los casos en los que predomine la hiperactividad, bastará con la observación durante unos minutos por parte del profesional.

El TDAH es ligeramente más común en varones. Su prevalencia se estima en los últimos años entre un 10 y un 20%. No es una entidad exclusiva de niños y adolescentes, sino que puede presentarse también en la edad adulta. Entre tres y siete de cada 100 niños padece hiperactividad, un trastorno que suele traer de cabeza a padres, familiares y profesores. Conoce sus síntomas y cómo ayudar a los afectados.

TDAH en niños

La prevalencia en niños en edad escolar del trastorno con hiperactividad es del 3-7%, resultando más frecuente en chicos que en chicas. Este trastorno genera en los niños problemas escolares y sociales. Afecta a los niños y adolescentes en la escuela en forma de notas más bajas en los exámenes, repetición de curso, y dificultades en aplicar conocimientos a tareas personales y escolares.

Aproximadamente, entre el 50 y el 60% de los niños con TDAH no tratado acaban por ser expulsados de clase, y entre el 10 y el 30% de los adolescentes abandonan los estudios o no logran terminar el bachillerato. Solo el 5% de los adolescentes con TDAH terminan sus estudios universitarios. Aunque su rendimiento académico es bajo, debido a que muchos niños con TDAH tienen problemas de aprendizaje inherentes al trastorno, se ha podido constantar que su inteligencia es igual o superior a la media (incluyendo superdotados).

En muchos de los casos suele informarse de la existencia de mal comportamiento y problemas sociales. Estos problemas suelen derivarse de la manera en la que otras personas juzgan e interactúan con los niños con TDAH. Otros niños pueden considerarlos molestos, ruidosos e infelices; tienden a resultarles antipáticos y a rechazarles. Los padres y los profesores, por su parte, suelen ser más autoritarios, controladores e invasivos con los niños con TDAH en comparación con los niños normales. Por ello, aún cuando los niños con TDAH no sean agresivos o desobedientes, por sus características personales pueden sufrir experiencias interpersonales negativas, que repercutan a la larga en el desarrollo de diversos problemas sociales.

TDAH en adolescentes y adultos

Actualmente se sabe que la hiperactividad no se desvanece tras la niñez como se creía antiguamente. Entre el 50 y el 80 por ciento de los niños con TDAH siguen mostrando problemas en la adolescencia. El problema de la hiperactividad podría disminuir en un gran número de casos. Sin embargo, se han realizado seguimientos de niños hasta la edad adulta y se ha visto que en una elevada proporción todavía se manifiestan de diferentes formas los problemas principales del trastorno, como un deterioro en las relaciones sociales, depresión, baja autoestima, conductas antisociales, problemas emocionales, consumo de drogas, y una situación de desventaja escolar o laboral.

Muchos adultos con TDAH tienen empleo y son independientes desde el punto de vista económico, pero su historial laboral es en cierto modo inestable y su posición profesional es muy baja.

No recibir un tratamiento adecuado en esta enfermedad puede repercutir negativamente sobre la salud y seguridad del paciente, ya que sufren más lesiones por accidente y más problemas de salud que el resto de la población. Por ejemplo, la incidencia de accidentes de tráfico es mayor para conductores adolescentes con TDAH no tratado que para los demás conductores adolescentes (57% frente al 39%).

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